Pro­ce­sos para el tra­ta­mien­to de lixi­via­dos de vertedero

Los lixi­via­dos de ver­te­de­ro son aguas resi­dua­les que han entra­do en con­tac­to con resi­duos en depó­si­tos de basu­ra. Para lim­piar­los de mane­ra efi­caz su car­ga con­ta­mi­nan­te, los lixi­via­dos son reco­gi­dos con un sis­te­ma de dre­na­je y tra­ta­dos median­te una téc­ni­ca de tra­ta­mien­to indi­vi­dual apro­pia­da. Para ello, DAS dis­po­ne de dis­tin­tas soluciones.

Tec­no­lo­gías de DAS para el tra­ta­mien­to de lixi­via­dos de ver­te­de­ro y plan­tas de tra­ta­mien­to de aguas residuales

Los lixi­via­dos de ver­te­de­ro se ori­gi­nan prin­ci­pal­men­te por la infil­tra­ción de agua de llu­via, de aguas super­fi­cia­les en los sitios de reci­cla­do de resi­duos, pero tam­bién debi­do al con­te­ni­do de hume­dad intrín­se­ca de los resi­duos y por fil­tra­ción de aguas sub­te­rrá­neas y de otros líqui­dos en depó­si­tos sella­dos de mane­ra inade­cua­da. El con­tac­to de los lixi­via­dos no tra­ta­dos con el agua repre­sen­ta un peli­gro para el medio ambien­te. DAS Exper­to Ambien­tal ofre­ce solu­cio­nes tec­no­ló­gi­cas, que pue­den imple­men­tar­se de for­ma inde­pen­dien­te o ser una com­bi­na­ción de pro­ce­sos — según la com­po­si­ción de los lixi­via­dos y el lugar en el que se sitúen — que lim­pian los lixi­via­dos de mane­ra eficaz.

Éstas solu­cio­nes son, por ejem­plo, los pro­ce­sos bio­ló­gi­cos de tra­ta­mien­to de efluen­tes, como MBBR, TFR, el pro­ce­so de lodo acti­va­do, reac­to­res Anna­mox y reac­to­res secuen­cia­les y tam­bién el tra­ta­mien­to por ósmo­sis inver­sa. Si en las aguas resi­dua­les que­dan res­tos de com­pues­tos orgá­ni­cos poco bio­de­gra­da­bles, se uti­li­zan la ozo­ni­za­ción y/o los fil­tros de car­bón acti­va­do para eli­mi­nar estas impurezas.

Par­ti­cu­la­ri­da­des y desa­fíos de los lixi­via­dos de vertedero

Por lo gene­ral, los ver­te­de­ros de resi­duos con­tie­nen una mez­cla de sus­tan­cias muy hete­ro­gé­neas, con un alto con­te­ni­do orgá­ni­co y de sus­tan­cias mine­ra­les solu­bles. Una par­te de las sus­tan­cias orgá­ni­cas se degra­da por pro­ce­sos de des­com­po­si­ción natu­ral en el mis­mo cuer­po del ver­te­de­ro. Comun­men­te, los lixi­via­dos de ver­te­de­ro son aguas tur­bias, tie­nen un olor fuer­te carac­te­rís­ti­co, una colo­ra­ción marrón y una tem­pe­ra­tu­ra más alta que la de las aguas sub­te­rrá­neas de los alrededores.

La com­po­si­ción de los lixi­via­dos depen­de del tipo de resi­duos depo­si­ta­dos, las con­di­cio­nes cli­má­ti­cas y el tiem­po trans­cu­rri­do des­de la for­ma­ción del depó­si­to. Cuan­to mayor es el tiem­po des­de su for­ma­ción, mayor es la pro­por­ción de com­pues­tos orgá­ni­cos poco bio­de­gra­da­bles. Por lo gene­ral, con el trans­cur­so del tiem­po el lixi­via­do con­tie­ne can­ti­da­des muy ele­va­das de sus­tan­cias orgá­ni­cas, meta­les pesa­dos y una varie­dad de com­pues­tos hidro­so­lu­bles de azu­fre y nitró­geno, sul­fa­tos y cloruros.

Muchas veces alcan­za con rea­li­zar el tra­ta­mien­to de la alta car­ga orgá­ni­ca y de nitró­geno del lixi­via­do de modo que pue­da ser des­car­ga­do en otra plan­ta de tra­ta­mien­to de aguas resi­dua­les cer­ca­na para su tra­ta­mien­to ulte­rior. Si esto no fue­ra posi­ble, enton­ces es pre­ci­so tra­tar las aguas resi­dua­les has­ta lograr la cali­dad de sali­da reque­ri­da para que pue­dan ser ver­ti­das direc­ta­men­te. En este caso, des­pués del tra­ta­mien­to, la car­ga con­ta­mi­nan­te que que­da en el agua tra­ta­da es tan baja que ésta pue­de ver­ter­se en ríos, arro­yos o lagos. Usted pue­de con­fiar en las tec­no­lo­gías de DAS de la mano de nues­tros expertos.

Tra­ta­mien­to de lixi­via­dos de ver­te­de­ro con tec­no­lo­gía DAS

Exis­te un con­jun­to de recur­sos tec­no­ló­gi­cos pro­ba­dos para el tra­ta­mien­to de lixi­via­dos de ver­te­de­ro. Nues­tro equi­po de exper­tos le ofre­ce la solu­ción apro­pia­da para sus aguas resi­dua­les. A peti­ción, ana­li­za­mos en pri­mer lugar la com­po­si­ción espe­cí­fi­ca de sus lixi­via­dos en nues­tro labo­ra­to­rio y lue­go le pro­po­ne­mos la solu­ción más efec­ti­va y ren­ta­ble – ya sea como una solu­ción inde­pen­dien­te o una com­bi­na­ción de procesos.

Tra­ta­mien­to de lixi­via­dos de ver­te­de­ro con pro­ce­di­mien­tos bio­ló­gi­cos como pri­me­ra etapa

El pro­ce­so de tra­ta­mien­to bio­ló­gi­co ha demos­tra­do ser efi­caz en muchos casos como la pri­me­ra eta­pa de tra­ta­mien­to y de eli­mi­na­ción de nitró­geno. Se emplean MBBR, TFR, el pro­ce­so de lodo acti­va­do, reac­to­res Anna­mox y reac­to­res secuen­cia­les. A fin de rete­ner los lodos resi­dua­les del pro­ce­so bio­ló­gi­co se uti­li­za con fre­cuen­cia el méto­do de ultra­fil­tra­ción como paso secun­da­rio o inter­me­dio. Si en las aguas resi­dua­les que­dan res­tos de com­pues­tos orgá­ni­cos poco bio­de­gra­da­bles, se uti­li­zan la ozo­ni­za­ción y/o los fil­tros de car­bón acti­va­do con el obje­to de eli­mi­nar estas impu­re­zas biorefractarias.

Tra­ta­mien­to de lixi­via­dos de ver­te­de­ro con pro­ce­sos físico-químicos

Los pro­ce­sos de oxi­da­ción húme­da, como la ozo­ni­za­ción, se uti­li­zan cuan­do exis­te la posi­bi­li­dad de oxi­dar por com­ple­to los con­ta­mi­nan­tes orgá­ni­cos, o bien, para trans­for­mar con­ta­mi­nan­tes bio­re­fra­ta­rios en biodegradables.

Cuan­do no es posi­ble degra­dar con­ta­mi­nan­tes orgá­ni­cos de los lixi­via­dos median­te pro­ce­sos bio­ló­gi­cos ni pro­ce­sos de oxi­da­ción húme­da, se uti­li­za la adsor­ción con car­bón acti­va­do. Las impu­re­zas se unen pri­me­ro median­te adsor­ción y lue­go se des­tru­yen por la com­bus­tión de la car­ga de car­bón activado.

Menos difun­di­do en el ámbi­to de los tra­ta­mien­tos de lixi­via­dos de ver­te­de­ro está el méto­do de precipitación/floculación y el inter­cam­bio ióni­co. Ambas tec­no­lo­gías se emplean para redu­cir impu­re­zas ionó­ge­nas inorgánicas.

Una ins­ta­la­ción quí­mi­ca y sus aguas sub­te­rrá­neas contaminadas

En el mar­co del sanea­mien­to de una ins­ta­la­ción quí­mi­ca DAS es res­pon­sa­ble del tra­ta­mien­to de los lixi­via­dos pro­du­ci­dos. La pro­duc­ción de quí­mi­cos ha deja­do sus hue­llas a tra­vés de los años: los hidro­car­bu­ros clo­ra­dos y los meta­les han pene­tra­do en el sue­lo a tra­vés del agua de llu­via y con­ta­mi­nan las aguas sub­te­rrá­neas. Para poder lim­piar las aguas resi­dua­les de mane­ra efec­ti­va se sepa­ró la zona afec­ta­da duran­te el tra­ta­mien­to sub­te­rrá­neo con una mam­pa­ra y se cons­tru­yó una gale­ría de pozos. Los pozos fue­ron hechos para man­te­ner seca la exca­va­ción de obra. Des­pués del bom­beo, el sue­lo fue sepa­ra­do y car­ga­do en con­te­ne­do­res para su eli­mi­na­ción. El agua sub­te­rrá­nea bom­bea­da se lim­pió pri­me­ro median­te pre­ci­pi­ta­ción-flo­cu­la­ción de meta­les, lue­go se empleó un cla­ri­fi­ca­dor a lame­las para su sedi­men­ta­ción antes de que el agua resi­dual pasa­se por un fil­tro de are­na. En la eta­pa bio­ló­gi­ca (MBBR) que sigue se rea­li­za la nitri­fi­ca­ción y la degradación/eliminación de DQO. Des­pués de otra fil­tra­ción de are­na con­ti­núa una eta­pa de adsor­ción de car­bón acti­va­do antes de que con ayu­da del hipo­clo­ri­to sódi­co sea eli­mi­na­da la car­ga de nitró­geno. Las aguas resi­dua­les tra­ta­das de esta for­ma alcan­zan una cali­dad de lim­pie­za que per­mi­te su des­car­ga direc­ta al río.